Zodiaco egipcio I

Después de aproximarnos a las creencias astrológicas de los mayas y los árabes, ahora le llega el turno al horóscopo egipcio. En él encontramos las mismas doce divisiones del horóscopo que nos es más familiar, aunque las fechas oscilan un poco. Si quieres saber en qué grupo te encuadra esta corriente astrológica, ¡adelante!

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Hijos de Bastet (10 enero – 15 febrero)

bastetRegente: Saturno. Bastet es la diosa gata y todos sus hijos son como ella misma: independientes, rebeldes y amantes de la libertad. También como ella, marcan su territorio y no dejan que cualquiera meta sus apéndices en él.

Detestan las imposiciones. (“¿Órdenes a mí?”) Les gusta todo lo que no se considera cutre y ordinario. Su mente es rápida, como la del mejor pistolero del oeste; por eso se aburren antes que nadie, porque saben el final cuando la historia va por en medio. Y mucha paciencia no tienen como para permitir que acapares su precioso tiempo contándoles milongas.

Les gusta innovar y se saltan las reglas que consideran injustas o arcaicas a su antojo. Esto les suele costar duras críticas, pero a ellos “plin”.

Su mundo de relaciones lo marca la independencia, desde luego. Hacen buenas amistades, pero comprometiéndose sólo hasta donde ellos quieren. En el terreno amoroso, necesitan a alguien que respete escrupulosamente su territorio y, a la vez, sepa ser apasionado. Ahí es nada…
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Hijos de Selket (16 febrero – 15 marzo)

selketRegente: Neptuno. Son la contraparte femenina del dios Ptah, pero con cabeza de leona. Esta diosa se asocia a la agricultura y al trabajo.

Espirituales, bondadosos y de apariencia modesta, los hijos de Selket se caracterizan además por su caudal de fuerza. Son incansables en todos los sentidos y direcciones.

Les cuesta tomar decisiones pero, una vez decididos, mantienen su punto de vista contra viento y marea. Ni qué decir tiene que esto, según la situación, puede definirse como “constancia” o como “cabezonería”.

Ante errores clamorosos, pueden tener la tentación de culpar a los demás de sus propias equivocaciones y de hacerse las víctimas. También se les da bien actuar de forma hipócrita, buscando la aprobación de los demás.

A pesar de ser introvertidos, destacan como excelentes oradores. (Claro, será por esa firmeza y energía…) Además, son intuitivos y sensibles a las necesidades de las personas de su entorno.

Su mundo de relaciones está marcado por esta sensibilidad. Les gusta ayudar, colaborar, contribuir en la medida de lo posible a mejorar el mundo y, de paso, enseñar a otras personas a hacer lo mismo. Es el signo egipcio que más desarrollada tiene la cualidad de “darse” a los demás.
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Hijos de Apep (16 marzo – 15 abril)

apepRegente: Marte. El dios Apep es la serpiente sagrada con capacidad para escindirse en dos, mostrando así la dualidad del mundo. Sus hijos tienen como virtud principal la inteligencia, pero bien enfocada, con estrategia y previsión.

Derrochan encanto, astucia e ingenio. Sus palabras de motivación pueden encender a cualquier muchedumbre alicaída. Como líderes se pintan solos.

En sus relaciones son apasionados y muy sorpresivos (porque nunca sabes por dónde van a salir).

Poseen una lustrosa autoestima (bordeando el egoísmo) que evita que se desmoronen con un fracaso. Al contrario, los hijos de Apep se crecen.

En ocasiones pecan de impulsivos, de impacientes o de intolerantes. Se cabrean en décimas de segundo y te mandan a freír espárragos sin que se les despeine el flequillo.
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Hijos de Ptah (16 abril – 15 mayo)

ptahRegente: Venus. De su regente les viene el gusto por el amor y la belleza. Gozan de aceptación social, a pesar de que alguno de ellos le de rienda suelta a su vanidad.

En sus relaciones son románticos y sensibles, pero huyen de los amores “difíciles”. Prefieren no complicarse la existencia. Les gusta la vida tranquila y estable, también en lo que al dinero se refiere, por supuesto.

Como amantes de la buena vida que son, en ocasiones pecan de ser unos vagos redomados. El placer cotidiano ocupa un lugar estrella en sus vidas cotidianas.

Les gustan las tradiciones y son idóneos para organizar eventos familiares. Resolviendo conflictos, se decantan hacia el lado práctico. Sin embargo, son reacios a cambiar de opinión, llegando en ocasiones a ser persistentes en exceso.
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Hasta aquí la primera parte. También están: la segunda y la tercera.

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