Leo y su pose infalible

Hace poco, leo tuvo un enfrentamiento con aries y lo perdió. ¡Cielos! ¿Cómo pudo sufrir semejante derrota? ¡Qué dolorrrr…!

Naturalmente, lo primero que hace un león cuando pierde es quejarse sin escatimar en dramatismo.

Si has convivido con este signo y se ha dado la circunstancia de que alguna vez salió trasquilado, todo esto te sonará.

Cuando leo pierde, echa drama pa’ que sobre.

¿Y qué sigue al drama? Su proceso de restauración del ego caído.

Leo desaparece de escena para sanearse el cabello y prodigarse otros cuidados que reconstituyan su fuerza.

Se hace sus buenas curas de sueño. Juega y practica sus hobbies preferidos. Y lo mismo comienza o retoma algún proyecto creativo.

Cuando termina este proceso curativo (o incluso antes) su siguiente estrategia es la auto-promoción.

Leo afina su rugido. Revigoriza la confianza en sí mismo y se planta ante el mundo. Ya sabe que vale mucho, pero también le gusta que los demás lo noten.

¿Qué ocurre si no lo notan? ¿Y si todos pasan de él/ella? ¿Se deprimirá retirándose a su solitario refugio?

Difícilmente pasa eso, porque leo trata muy bien a la gente. Pero, si ocurriera, si todo fallara… siempre le quedará la famosa pose del león.

(No pongas muy altos tus altavoces, que te puedes llevar un susto.)

pose del leónY así es como el león medita, cultivando su fuerza interior como todo un rey/reina de la tundra.

Si le doran la píldora cuando salga a la calle o si nadie lo hace, no importa. Su principal y más valioso soporte es él/ella mismo/a.

En realidad, yo desconozco si hay leones que practican esto. Pero es un buen recurso, recomendado también para otros signos que se hallen algo mustios.

¿Qué te parece? ¿Te animas a reanimar al león dormido que habita en tu corazón? ¿Ensayamos la pose ésta?

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