El jefe Sagitario

El jefe (o jefa) Sagitario destaca por ser abierto, activo y de buen carácter. ¿Será porque se toma vacaciones y días libres a menudo?

La rutina rígida le provoca claustrofobia. Y, en ese estado, se le apaga el encanto. Agradece que vaya y venga. Porque, cuando está de buenas, es fácil llevarse bien con él/ella.

Acostúmbrate a la aventura

El talante de este jefe es luminoso y optimista. Es agradable en el trato cotidiano. Cosa que es de agradecer.

Cuando cometes un error, su mirada no te fulmina como la del serio Escorpio. El jefe Sagitario conserva un aire alegre, aunque pueda destrozarte la moral por su forma poco diplomática de hacer críticas.

sagitario, el arquero

Con esa misma alegría, Sagitario puede correr riesgos que te pondrán el corazón en un puño. Planes arriesgados, cambios de última hora o descuidos (por su parte) que suelen saldarse a su favor.

Sagitario confía en su buena suerte. Pase lo que pase, conseguirá lo que busca. Y, si algo sale mal, encontrará la manera de darle la vuelta a la tortilla.

¿Te ves trabajando sin red?

Abraza la sabiduría

Sagitario no es un signo práctico. Algunos no se adaptan a sus giros y a sus ideas aparentemente temerarias. Pero sí tiene una mente brillante que le respalda.

Este jefe está sediento de aprender todo cuanto ataña al sector donde se mueve. Novedades, que incorpora a la sabiduría general que ha ido acumulando desde que nació.

Le fascina saber y le fascina la gente que comparte esa misma inquietud intelectual. Más que los títulos académicos, le impresiona que manejes con profundidad y soltura conocimientos variados.

Entiende su franqueza cruda

Éste sí es un punto difícil. Lo hemos sugerido más arriba: su falta de diplomacia.

Puedes esperar diplomacia de un jefe Libra, que encuentra las palabras justas para motivarte, criticarte o incluso despedirte, sin que tu ego se rompa a tiras. No esperes eso de Sagitario.

Sagitario es honesto. Su intención es buena: decirte “la verdad”. Pero, como no le da mucha importancia al modo de decirla o a elegir el momento oportuno, sus comentarios pueden ser bastante hirientes.

Por ejemplo, llevas varios días con un bajo desempeño. Te separaste de tu pareja y el dolor no te permite concentrarte… Aquí llega el jefe/a Sagitario:

¡Anímate! Ya era hora de que te separases. Tu marido/mujer se ha acostado con media planta. Hasta a mí se me insinuó.

(Y aquí es donde estallas del berrinche y del coraje.)

¿Tienes experiencia trabajando para un jefe Sagitario? ¿Qué cualidades destacarías en él/ella? ¿Te gustaría trabajar para una persona como la que se describe arriba?
Si te gusta la entrada, comparte, por favor...

Comments

  1. Esmeralda says:

    Tuve dos jefes sagitario. Uno aburrido, devoto, vegano. Eso sí muy social y otro con él que fue toda una aventura divertidísima trabajar con él. Claro era tan ” temerario” que su audacia costaba varios cientos de miles de dólares.

  2. NinaFortner says:

    Hola Cassandra.

    Es la primera vez que comento. Hace poco que encontré tu blog y la verdad, más razón no podías tener, al menos en cuanto a Cáncer (mi signo).

    Disculpa que no escriba el comentario en el post de compatibilidad Tauro-Cáncer pero es que no me sale la caja, no entiendo por qué.

    Yendo al tema, te cuento;

    Yo estoy amargadísima de la vida después de mi última “no-relación” con un taurino. Es una historia algo larga de contar, pero empezaré diciendo que somos primos.

    Independientemente del cómo, lo nuestro surgió ya a finales del año 2012 (al menos por mi parte) pero por lo que él me estuvo diciendo durante los 3 años siguientes, por su parte hace tiempo que ya había un sentimiento oculto hacia mí.

    Durante esos 3 años seguidos, llenos de vaivenes porque nos veíamos de cada año 1 día, el me confesó hasta la saciedad que estaba muy enamorado de mí, que no me había visto nunca como una prima, que quería casarse conmigo e incluso llegó alguna vez a pedirme matrimonio pero a escondidas (por el tema de que somos primos y la familia y la sociedad lo ve terriblemente mal a pesar de que ni en nuestras creencias, ni en muchas otras culturas o países es ilegal esta unión).

    Sin embargo, yo como cangrejita con miedo a que me hieran fui muy cautelosa siempre, no quise tomarlo muy enserio y cada vez que él empezaba a hablar de cosas muy comprometodoras yo me asustaba un poco, más que nada por temor a que fuera todo mentira, y en consecuencia me alejaba o nos alejábamos.

    Peeeero después de 3 años así, este verano decidí ir a casa de mi tía para desconectar un poco de mi ciudad y también para solucionar un asunto con él porque en ese momento estábamos peleados. Una vez allí, surgió lo inesperado para mí. No pensé que algo así podría pasar.

    Al principio, estuvimos muy bien juntos sin embargo todo esto tomó un giro inesperado cuando mi tía se enteró. Esto hizo que empezaran los conflictos entre ellos, porque ella lo veía mal. No obstante, nunca se sentó a preguntar si quiera por los sentimientos del uno y del otro, nunca me sacó el tema a mí, siempre se comportó como si no pasara nada (actitud que después empecé a ver muy hipócrita por su parte).

    Pero lo que sí tenía el valor de hacer era discutir con él cada vez que yo no estaba presente y eso le generaba a él mucha tensión, tensión que luego acababa pagando conmigo.

    Él y yo desde niños habíamos sido siempre muy unidos. Yo soy 6 años mayor. Antes que primos, siempre hemos sido (o eso pensaba yo) muy buenos amigos; él me contaba todo, ya fueran sus experiencias con amistades o con alguna novia por ahí y yo lo mismo. Simplemente nos entendíamos a las mil maravillas.

    Pero mi tía hizo que todo eso se destrozara con su actitud tan controladora y manipuladora. El 99.9% de discusiones venían originadas porque ella metía cizaña. Entonces eso hizo que de estar cien por cien compenetrados como pareja, pasáramos a estar separados a veces porque él no sabía tomar una decisión firme.

    Unas veces parecía darle igual todo y aceptar continuar con lo nuestro; en momentos como esos, era como yo siempre lo había conocido; muy atento, cariñoso, protector, etc. Pero otras, de repente, parecía que volvía a echarse para atrás y se volvía muy frío, distante, dubitativo; él me decía que no es que no quisiera estar conmigo, pero que se sentía incómodo, observado por todo lo que hacía y eso le hacía no ser como a él le gustaría conmigo.

    Yo intentaba hablar con él, hacerle entender que yo le comprendía porque me podía poner en su lugar pero que él también tenía que ponerse en el mío y entenderme a mí también, que tenía que decidirse de una vez porque así sencillamente no íbamos a llegar a ningún lado, reprimiéndonos constantemente para luego volver a estar juntos como si nada.

    A mí aquello me estaba matando porque yo necesito esa seguridad, y sobretodo libertad para poder expresarme ya que cuando me gusta alguien no puedo evitar ser tan obvia y cariñosa en público (de hecho, por eso mismo mis primas ya lo notaban).

    Eso de tener que ir ocultándome como si fuera una criminal me estaba afectando incluso a la salud, provocándome ansiedad y dificultades para conciliar el sueño.

    Dos meses después pasó el verano, en esos dos meses habíamos tenido discusiones que luego habíamos solucionado, algunas costó lo suyo porque mi tía se encargó bien de sembrar la semilla de la discordia pero nada que con amor y paciencia yo no pudiera lograr solucionar.

    Hasta el último día que estuve allí, estuvimos como si fuéramos una pareja aunque él simplemente no se atrevía a pedirme ser su novia, pero luego me trataba como tal y marcaba territorio allí donde aparecían hombres.

    También me cogía el móvil e intentaba desbloquearlo para mirar mis cosas, cosa que no me gustaba un pelo porque yo las suyas no las tocaba.

    Pero luego volví a mi ciudad, y cambió completamente. De la nada, se volvió frío, distante, se tardaba un siglo para contestarme los mensajes por el WhatsApp, de repente ya era otra persona, un desconocido para mí.

    Por teléfono, le pregunté qué cosas negativas veía en mí que a él no le gustaban y sólo me dijo un par de chorradas que no eran ni por asomo motivo suficiente como para que te deje de gustar alguien así de la noche a la mañana.

    Entonces, le pregunté que qué sentía él por mí; es cierto que le costó decirlo, pero al final me dijo que me quería para luego me salirme con que sólo me veía como a una muy querida prima, confindente y blablabla.

    Esa fue la última vez que hablé con él por teléfono. No quise escuchar más. No quise llamar más a su casa. En mi cabeza solamente surgían preguntas y miles de pensamientos que básicamente se traducían en: ¿Cómo pudo estar diciéndome durante 3 años seguidos que estaba muy enamorado de mí, que quería casarse? ¿Lluego estar conmigo como si ya de hecho nos hubiéramos casado y estuviéramos conviviendo juntos dos largos meses y que de la noche a la mañana en cuanto vuelvo, en cuestión de días, ya sólo me diga que me ve como una prima?

    Simplemente no me parecía lógico, no me parecía convincente, no me parecía razonable. Nos habíamos despedido como dos enamorados que se sentían enormemente tristes porque no sabían cuándo volverían a verse (al menos eso sentí yo y creo que él también).

    Antes de irme, yo estuve muy desatenta con él porque estuve liada preparando todo y era él el que parecía triste porque ya por fin me iba de su vida. Se me aparecía hasta en el armario, me abrazaba, se ponía súper cariñoso y me miraba con cierta tristeza como diciendo: Ojalá nunca tuvieras que irte. Ojalá nunca tuviera que verte marchar. Ahí se me escapa una vez más la mujer de mis sueños.

    La verdad es que lo pasé fatal porque yo nunca me había enamorado de alguien. Sí, conocí en alguna ocasión a una persona con la que conecté mucho pero nunca llegué a tener una relación con ella. Y para cuando por fin, después de tres largos años escuchando declaraciones me enamoro de alguien me sale con esto.

    Como te imaginarás estuve dos meses y medio sumida en una depresión porque sentía que él había jugado conmigo muy calculada y egoístamente.

    Como resultado de todo ello, mi relación con mi tía se había visto afectada y quizás con otros que yo ni sepa, porque ella se había encargado de ir divulgando el descubrimiento a los cuatro vientos.

    Mi reputación quedó dañada, malentendida porque quizás pensarían que estaba siendo irrespetuosa en la casa ajena pero realmente soy una persona íntegra y todo el que ha estado conmigo y vivido conmigo lo sabe.

    Al final sentí que yo había arriesgado muchísimo por esa relación, confiando en él, y todo para que terminase traicionándome de esa manera, sin el más mínimo remordimiento o sentimiento de culpa.

    Cuando supo que estaba sin ganas de vivir porque llegué a desear quitarme la vida, quiso llamarme pero para mí eso se sintió como si sólo quisiera quedarse con su conciencia tranquila después de lo que me había hecho, no porque realmente se preocupara por mí, y lo sentí así porque es que ni siquiera volvió a insistir más adelante en saber cómo estaba yo.

    Estuve tomando ansiolíticos para poder dormir. La ansiedad y el estrés de guardármelo todo para mí, no poder tener con quién compartir cómo me sentía y la presión de no querer que mi madre se enterara para no preocuparla por algo que no había podido ser me tenían muy mal.

    Después de unos casi tres meses por fin empecé a recuperarme poco a poco, empecé a salir otra vez, a ser yo de nuevo y recuperar mi vida, a conocer gente. Pero mi tía, que ya con esto me ha dejado claro que no es más que veneno personificado, llamó aquí hace unos días (cosa que nunca hace y por eso sorprendió a todos) para empezar a contar que mi primo había encontrado trabajo y que se había echado novia.

    Como era de esperarse, mi intuición como canceriana me dijo enseguida que lo hacía para fastidiarme. Me sentó ya te puedes imaginar cómo. Fue como una pedrada en el pecho.

    No lloré. De hecho hasta ahora no he derramado una lágrima, pero no porque no haya querido porque he llorado por dentro, sino porque no he podido. Fueron muchos meses los que pasé llorando, incluso hasta hacía poco todavía quedaba alguna lágrima por echar pero una semana después me vine a enterar de esto y ya simplemente sentí el golpe y cierta frialdad apoderarse de mí.

    Por parte de él, lo que me dolió no fue el hecho de que se echase novia, sino el que lo hubiera hecho tan pronto. Una vez más mi intuición me decía que no es que hubieran pasado 4 meses hasta que él conoció a esa chica y zas, no.

    Conociéndole, sé que ya la conocía, que ya llevaba tiempo tratando con ella y simplemente me ha decepcionado que le haya faltado tiempo para empezar a salir con otra. Por lo menos pudo haberse molestado en disimular o esperar un poco para manchar no manchar más mi reputación de lo que ya estaba, dejándome a la altura del betún, utilizada para luego ser tirada como un trapo viejo, reemplazada por un pescado de la ría.

    También pienso que pudo haberse ahorrado el decírselo a su madre, para evitar que ella viniera con el chisme porque él sabe cómo es ella y que ella iba a contarlo. ¿Acaso no pensó que podría herirme? ¿O es que lo hizo a propósito para hundirme todavía más en la miseria?

    De ella, me dolió su maldad y su crueldad. Llamó contándolo entre risas, muy contenta para que yo me enterara y desde entonces para mí, está muerta. Una mujer que yo la respetaba, la defendía, a él le corregía mucho cuando no la trataba bien, me sentaba a escucharla, a interesarme por saber de sus problemas cuando ni su hijo le preguntaba por su salud o por su día de trabajo. Una mujer que me ha cuidado cuando yo era niña, que soy su primera sobrina y que ella decía que yo era su primera hija, que conmigo había aprendido a ser madre. Yo la respetaba mucho y la consideraba, consideraba su opinión sobre lo nuestro, cómo le sentaba a ella, por eso me cortaba mucho cuando realmente no tenía por qué porque soy una mujer libre, adulta y la ley no me prohíbe tener una relación con un primo mío; pero no pensé que me decepcionaría de esta manera, actuando así, con tanta oscuridad demostrando tener un corazón podrido. Ella sabe lo que es sufrir por amor, con un marido que le ha hecho de todo; me decepciona la poca empatía que ha tenido al no considerar mis sentimientos. Nunca se molestó en preguntarme nada antes de juzgar la situación. No intentó ponerse en mi lugar. Yo hasta le dí oportunidades de oro para que me sacara el tema, varias veces que salí con ella y estuvimos solas. La miraba a los ojos esperando a que me preguntara, yo no le pensaba mentir en absoluto. Nunca llegué a eso. Prefería reservarme mis asuntos pues celosa con mi privacidad y mis cosas íntimas y no tengo por qué contarlas si no quiero.

    Al final, sabiendo que mi madre de todos modos ya se lo olía hacía mucho desde que yo había vuelto porque había notado un cambio extraño en mi tía hacia mí, decidí contárselo a ella. Liberarme de la prisión del silencio que me estaba matando. Como dije, prefería callar a mentir y eso me tenía muy angustiada, me estaba consumiendo por dentro.

    Ahora no sé ya lo que siento porque tengo sentimientos encontrados. Le odio a él y de ella nada quiero saber. Yo ya había decidido perdonarle a él, aún sabiendo que quizás me había utilizado y pasar página pero le había pedido que simplemente no quería que llegara a mis oídos nada acerca de él o de su vida porque no quería que me lo hiciera más difícil.

    Yo además ya intuía que él tenía novia, se lo escribí en un único e-mail que fue el de mi “despedida pacífica”. Pero en el fondo guardaba la esperanza de que al menos me respetara un poco y dejara pasar algo de tiempo si de verdad había sentido algo por mí como me había dicho tantas veces.

    Ahora ya me cuesta mucho llorar. Siempre que me han hecho mucho daño personas muy queridas para mí (como la que un día fue mi mejor amiga, Géminis por cierto) o mi padre (Leo) primero he pasado por esa etapa donde sentía que me devoraba el dolor y la depresión y no podía salir de allí, pero cuando por fin lo conseguía, cuando me volvía a doler algo relacionado ya me costaba expresarme. Es como si algo se hubiera muerto dentro de mí. O más bien como si hubieran matado alguna parte importante de mí.

    No sé por qué tengo tanta mala suerte con la gente con la que me vuelco tanto. Al final siento que no hago más que vivir la misma situación una y otra vez, pero con personas y circunstancias algo distintas, que no avanzo, que no alcanzo a ver la luz al final de este túnel que parece no tener fin.

    Ahora le odio y le tengo asco. Estoy muy decepcionada, de todo. Hasta de mí misma. Siento que fui muy estúpida por confiar en él. Nunca alguien me había tratado de una manera tan humillante e inhumana. Pensaba que él me entendía, sabía muchas cosas de mi vida, lo mal que lo había pasado y por qué me costaba tanto expresar mis sentimientos a pesar de mostrarme cercana y cariñosa, que no podía simplemente permitirle entrar si no me sentía protegida y segura y todo para que egoístamente sólo me abandonara así.

    Ya no le deseo ninguna felicidad. Ojalá le vaya todo mal, para que sepa lo que se siente y viva cada día recordando el daño que él me hizo, que para mí es irreparable por todo lo que yo ya vengo arrastrando desde mi infancia.

    Normalmente suelo perdonar a las personas, pero es que su traición, siendo alguien de toda la vida me ha dolido como no te puedes imaginar. Si me hubieran dicho hace 20 años que ese niño que mi tía tenía en brazos iba a hacerme sufrir de esta manera quizás nunca lo hubiera creído y si lo hubiera creído, no me habría acercado jamás a él.

    No siento celos, porque no estoy allí para verlo y ya sabes lo que dicen; ojos que no ven corazón que no siente, pero eso no quita que cuando le imagino haciendo con otra todo lo que hizo conmigo no hace ni medio año la verdad me duela y me llene de odio hacia él. Me parece un ser despreciable y me da asco tenerlo como familia, compartir la misma sangre. Nunca pensé que llegaría a sentir algo así…. pero es como si de repente el mismo demonio se apoderara de mí y sólo deseara venderle mi alma con tal de hacerlo pagar con lágrimas de sangre hasta la última gota, pero sin permitir que muera porque ni la muerte se la merece.

    Por mi experiencia con Tauro, yo diría que son personas traidoras, mentirosas, superficiales por eso de que se dejan llevar por una cara bonita, materialistas y pésimos amantes, agresivos, muy controladores y posesivos pero a la vez muy egoístas porque les encanta ser libres para hablar con otros, sin embargo a ti no te dejan o lo hacen pero siempre observándote de cerca, poco leales, oportunistas, nada sensibles, no saben lo que es la empatía ni el amor real, se dejan llevar por lo carnal y por supuesto muy poco espirituales, hipócritas también, aparentan lo que no son, y sí prefieren cambiarte a ti que has estado ahí toda la vida de manera incondicional por estar con otra persona que acaban de conocer por el simple hecho de que ellos quieren una vida fácil donde todo se les presente de manera muy cómoda; para mi gusto les gustan las relaciones facilonas porque son unos cobardes. No arriesgan por algo por mucho que valga la pena luchar por ello. Simplemente lo quieren todo fácil y lamentablemente en esta vida la mayoría de las veces hay que luchar mucho por lo que realmente vale. Mucho cuerno y músculo tendrá Tauro pero para mí sólo es un cobarde que con pinta de malote. Cosa que no es compatible con nosotros los de Cáncer que somos muy valientes cuando realmente atesoramos algo o a alguien. Defendemos a capa y espada lo nuestro hasta el final así nos cueste la vida porque ante todo nos gusta la lealtad.

    PD. Elimina por favor el anterior comentario, que he tenido que reeditarlo.

  3. En mis tiempos de redactora y fotografa no soportaba nada estar en la oficina, cuando obtuve en otro lado un mejor puesto fui más como el jefe Escorpio.

    Ahora que no soy jefe y me dejan irme de viaje -como toda la semana pasada- soy más feliz.

  4. Aan :3 says:

    Quiero un jefe de esos xD

  5. Casandra says:

    Perdón por la ausencia. He tenido una semana correosa y no he podido responder comentarios. 😮

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