Ofiuco, Cetus… y la madre que los parió a todos

Hace unos días que me sorprendo de ver cómo han aumentado las visitas al blog gracias a Ofiuco. Pero más me sorprende de que den la noticia ahora, cuando es algo que se sabe hace tantos años.

Que nadie se preocupe. No se van a cambiar los signos, ni ahora ni más adelante. Nos van a ahorrar el disgusto de acostarnos Aries y levantarnos Piscis. A continuación vemos el porqué…

Ofiuco ha desconcertado a muchísima gente. Es la 13ª constelación zodiacal, pero… ¿y si te dijera que también está Cetus, que es la 14ª? ¡No, por favor! ¿Otro cambio de signo?

Pues no. Los signos no van a cambiar, porque por raro que suene nuestro zodiaco no se basa tanto en las constelaciones, no; se basa en las estaciones del año.

El sol no pasa por cada constelación durante unos 30 días (que más o menos lo que se establece para cada signo), sino que pasa en unas constelaciones más tiempo que en otras. Esto es debido a que cada una de ellas tiene una forma; no son todas del mismo tamaño. Y, como hemos dicho, no hay 12, sino 14 constelaciones dignas de considerar.

El caso más gracioso es el de Cetus. El sol sólo pasa por esta constelación durante unas horas a finales de marzo. Sí, Cetus existe. Lo mismito que Ofiuco.

Mucho más sencillo es ceñirse a las estaciones del año y basarse únicamente en 12 signos. A nuestra organización astrológica se le llama: zodiaco occidental o, también, zodiaco tropical.

A quien se le ocurrió esta maravillosa organización fue a Claudio Ptolomeo, un astrónomo griego, que en el siglo II describió las constelaciones que conocía (un total de 48), basándose en algo muy antiguo: el sistema astrológico sumerio.

Con el tiempo, se quedaron en las 12 constelaciones que manejamos nosotros, porque otras civilizaciones y culturas tienen su propio sistema astrológico. Para saber más sobre constelaciones, pulsa en este artículo.

Por lo tanto, nuestra personalidad y hay quien dice que nuestro futuro están más basados en las características asignadas a las estaciones y los meses del año. Al tratarse de algo tan antiguo, hay que pensar que son cualidades atribuidas a los elementos naturales y a la agricultura, como actividad crucial para la subsistencia humana.