Géminis y su aventura de amor y frenesí

Géminis se enamora de verdad. ¿Quién dijo que no? El asunto es que a veces sus amores son muy fugaces…

Lo ilustramos con un cuento, en el que omitimos los géneros (masculino y femenino) para que lo leas a tu gusto.

La historia comienza cuando…

Libra contemplaba la enorme fuente del jardín mientras sus dudas se reproducían como Gremlins a los que moja el agua.

Pronto, el amor de géminis se encharcó, por lo que empezó a alejarse despacio del banco donde ambos estaban sentados instantes antes.

De camino al vestíbulo del hotel, se sintió deslumbrado por los hermosos tonos rojizos del cabello de un leo desconocido.

Desconocido, hasta que treinta minutos después los dos, géminis y leo, estaban retozando alegremente en una habitación llena de espejos.

Fueron momentos de intensa belleza, que duraron hasta el minuto en el que géminis descubrió que la mitad del cuerpo de leo era postizo.

Géminis se despidió entonces de leo, cuidando no herir sus sentimientos. Se inventó un voto de castidad que se permitía a sí mismo romper durante una hora cada cinco años de continencia.

Aunque, mientras detallaba su explicación, observaba por la ventana al jardinero capricornio, que se hallaba podando setos y luciendo unos músculos bien definidos.

De nuevo, brotaron el amor y el deseo. Y géminis se entregó a ellos.

Capricornio y géminis se encontraron salvajemente entre los matorrales. Todo fue tan rápido, que géminis echó en falta sentir esa misma pasión en su alma.

No se dio tiempo. Y así se despidió de capricornio, que prosiguió con su poda para no perder el día.

Géminis caminó un buen rato, hasta que se cruzó con escorpio. Su mirada penetrante, sí le caló hasta el alma.

Escorpio y géminis se amaron con fuerza, con loca entrega. Pero, al caer la noche, géminis se levantó de la cama para ir a buscar un vaso de agua y descubrió el laboratorio clandestino de escorpio.

Su amor vivía de sintetizar y destilar pócimas venenosas, que le compraban amantes despechados que no tenían tiempo de fabricarlas ellos mismos, según más tarde le contó escorpio.

Esa ocupación siniestra también envenenó el amor que géminis sentía. Y, con algo de inquietud, géminis le dijo a escorpio que su bonita historia había acabado.

Antes de que el afectado reaccionara, la casa fue rodeada por un escuadrón de policía que buscaba a escorpio.

Géminis fue rescatado por otro géminis, que le tranquilizó mientras le daba un abrazo. Era como si se conocieran de toda la vida… Esa sensación de sentirse plenamente comprendido no tardó en enamorar de nuevo a nuestro protagonista de la historia.

Pero, al iniciar el cortejo con el géminis policía, éste le dio el alto, explicándole que su pareja virgo no le concedía tales licencias. Y que, aunque lo hiciera, ya estaba lo bastante contento con su amor de virgo como para cambiarlo por otro.

Así fue como un géminis coqueto fue rechazado por primera vez en su vida. Y, como un buen géminis, aprendió de la experiencia: Al amor hay que darle su tiempo, para que se asiente y madure.

Eso iba pensando hasta que subió al coche patrulla que lo habría de llevar de regreso a su morada. El conductor, piscis

Un nuevo pensamiento reemplazó al anterior: Cielos, qué ojos tan bonitos tiene…